marzo 14, 2012

diciembre 19, 2011


Instrucciones para acomodar la basura/Modelo para desechar


1.

El mundo se equivoca, de manera que no hay razón que valga para no pensar en cosas inútiles.


2.

Contraemos el hábito de creer en el mundo exterior. Otra prueba de que lo único que tenemos es el caos para mantenernos.


3.

Reducir lo posible.


4.

Desde luego hay formas de evadir la costumbre.


5.

A fin de cuentas, poco importa el fenómeno físico en sí mismo: estrellarse, es un arte que requiere talento.


6.

Cortázar advierte: «Si en verdad tienes que sufrir, que no sea por lo que escribes sino por cómo».


7.

Al menos tengo a Sartre.  «On peut toujours faire quelque chose de ce qu'on a fait de nous». Y bueno, no todo está perdido, pienso.

febrero 02, 2011

junio 03, 2010

Mientras suceden los escombros


Mientras suceden los escombros, aquí todo sigue igual. La historia sin terminar, el libro sin escribir y áquella larga lista de propósitos sin cumplir. Porque el día es corto y las horas no alcanzan. Pero también porque qué cansado tanta cosa. Admito que es un lujo malgastar el tiempo. Como cuando se descubre el silencio. Mientras se ve la lluvia caer. Cuando no hay nada más. Hay que atreverse a otras cosas. A no querer ser, ni tampoco tener. A detenerse un instante y negar el mundo. Para luego reconstruirlo (cada quien según su antojo). Una vez y otra vez y cuantas veces sea necesario. Ahora que lo he perdido todo, tengo tiempo para hacer lo que quiera con él.

febrero 28, 2010

Trágicamente, gris




«La ciudad no se explicaba, era»
Julio Cortázar, 62/Modelo para armar

Hay días pintados de gris. No me gustan mucho esos días, sobre todo en invierno, que es cuando el gris de mi ciudad se vuelve insoportable. Gris como decir monotonía. Gris como el humo asfixiante de los autobuses en pleno centro. Gris color concreto.

En veces, cuando la lluvia azota, todo en ella se vuelve melancolía. Quizá porque esta ciudad con nombre de santo, a fuerza de querer ser centro acabó siendo laberinto y de tanto brillar con luces de otro siglo se fue ensombreciendo.

El desconsuelo aguacero es también de quienes la atraviesan e intentan esquivar inútilmente las penas con paraguas que protegen sólo de la lluvia, mientras caen como gotas, las ilusiones que terminan escurriéndose por los caños.

Hay ciudades que penetran y no se explican. Tampoco me gustan esos días, en que me confundo con la ciudad y siento que yo también estoy hecha de escombros, y el gris me invade.